En la historia del Ecuador figuran muchos héroes: Ati II Pillahuaso (Rumiñahui), Eloy Alfaro, la tripulación del BAE Calderón, los combatientes de las guerras de Paquisha y del Cenepa, pero creo que por muchos años se hablará de un héroe que no estuvo en ningún conflicto bélico, pero por su forma de sobresalir y luchar contra una enfermedad supo ganarse este título: HEROE.
En muchos años no he escuchado a nadie que hable con tanta sensatez y lucidez y que con sus palabras nos dé tantos ejemplos y lecciones. Jefferson es un hombre que nos ha cacheteado a todos: desde los gobernantes hasta los ciudadanos.
En este momento, mientras escribo este post, retumba en mi cabeza la anécdota que contó hoy en su rueda de prensa sobre su participación en los juegos olímpicos de Barcelona 1992. Contó que en la competencia de 20 Km. marcha tuvo que retirarse y a su regreso, un periodista sentenció: (parafraseando) la actuación de Jefferson Pérez fue bochornosa; no debería permitírsele que vuelva a representar al Ecuador.
En lugar de sentirse denigrado, esa sentencia periodística fue la motivación que lo llevó a trabajar durísimo durante cuatro años. El resultado todos lo conocemos. Jeff obtuvo medalla de oro. ¿Dónde estará ese periodista? Tal vez muerto de vergüenza.
Doce años después de este gran logro, obtuvo una segunda medalla; no fue la de oro, pero la de plata demostró que él y cualquiera que tenga empeño y metas claras, puede lograr sus objetivos. Si a eso le sumamos que lo logró padeciendo una enfermedad que le está degenerando sus articulaciones, tenemos a un ser humano excepcional.
Gracias Jefferson por tus palabras y ejemplo que perdurarán por varias generaciones.
viernes 29 de agosto de 2008
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